Al final he dado el salto, he cambiado mi Nokia 5800 por un Xperia L. No es por necesidad porque el antiguo móvil funciona estupendamente y es capaz de hacer casi de todo, en realidad es por curiosidad. Hoy día todo el mundo usa un Android o un iOS.

La diferencia es notable en cuanto a potencia pero la sorpresa está en Android.  Nokia antes de desaparecer hizo muy buen trabajo con Symbian y lo dejo como si fuese un bloque perfectamente conectado y engrasado,  por ejemplo:

  • ·        Puedes apagar el móvil y cuando tenga que sonará el despertador, el equipo saldrá de una especie de hibernación para sonar. Un gran acierto porque ahorra mucha batería y te aseguras que siempre te despertará.
  • ·        Mi parte favorita eran las conexiones (wifi y datos) porque funcionaban como una tubería Linux. Si algún programa necesitaba conexión, se establecía y el resto de programas se sumaban a esa conexión. A medida que esos programas dejaban de necesitarla se cerraban y el último cerraba la conexión. Una idea estupenda para tener control de las conexiones y ahorrar batería. No es necesario mantener una conexión donde no se mueven datos.
  • ·        Existen modos donde puedes configurar los sonidos, vibraciones y cualquier notificación del móvil para ponerlo a tu gusto, por ejemplo para Normal, dormir, muy alto, vibrar…
  • ·        El desbloqueo, simplemente apagar la pantalla y al toque encenderla. Después poner un tiempo de bloqueo
  • ·        Escoger donde instalar los programas (memoria interna o externa).

En Android todo cambia, algunas para bien y otras para dar un paso hacia atrás. Lo primero es que estamos ante un sistema Gnu/Linux en toda regla, para bien y para mal... ya no es posible que el móvil se arranque para encender la alarma o hacer que la conexión se corte si nadie manda o recibe datos. Sencillamente, no está diseñado así.

Esta nueva manera de trabajar trae una manera estupenda de tratar a la memoria. Los programas no se cierran, se cachean: Memoria no usada, es memoria desperdiciada. Un programa ya no necesita ser cerrado más que por un mal funcionamiento.
Es lo que necesitaba Symbian pero Symbian no es Gnu/Linux. Ahora para no quedarse el sistema sin memoria, cachea los programas menos relevantes (les hace como una foto de su estado y lo guarda en la memoria externa, ya sea SD o memoria interna) y deja en memoria física solo los que se usen más activamente. Una genial idea y además muy eficiente.

La peor parte que veo en Android es la seguridad, veo programas que mandan y reciben datos sin que yo les de paso. Sospecho que Google no para de recopilar datos nuestros como nuestra ubicación, software instalado, cuentas, configuración, etc. Algunos procesos son:

  • ·        Com.google.process.gapps
  • ·        Com.google.android.gms.wareable
  • ·        Administrador de cuentas
  • ·        Com.google.process.gapps
  • ·        Com.google.android.gms.drive
  • ·        Com.google.process.media
  • ·        Sistema Android
  • ·        Google play
  • ·        Ajustes
  • ·        Conectividad Usb

Por suerte estamos ante un Sistema Operativo Gnu/Linux que ya tiene un cortafuegos instalado: Iptables (Android Firewall para administrar Iptables).

Una dato curioso es ver como se valen las compañías del super-usuario de Gnu/Linux en Android. Por ejemplo para modificar el archivo /etc/host y aplicar reglas para que no nos llegue publicidad al móvil, es necesario ser super-usuario y para conseguirlo hay que “rootear (ser super-usuario en el argot Android)” el móvil, perdiendo con ello la garantía. También un super-usuario puede acceder al sector de arranque Mrb (Bootloader según el argot Android) y modificarlo para que cargue otro Android que no esté modificado por nuestra compañía (recordemos que Android es libre, así como Gnu/Linux, lo que implica que cualquiera puede hacerse su sistema operativo al gusto).

Por último comentar un tema recurrente que me ha llamado la atención porque en Symbian venia de serie, querer instalar programas en la memoria externa. La memoria interna siempre es escasa, cara y es por defecto donde van a parar todos los programas. Para este proposito la mejor manera es usar una idea base de Gnu/Linux: cualquier cosa es un archivo. En otras palabras, podemos montar un directorio de la memoria externa en un directorio de la memoria interna y así fingir que escribimos en la memoria interna, cuando en realidad los datos se escriben en la externa. El comando en cuestión es un clásico: mount –bind y la mejor manera de facilitarlo es con  Lucky Patcher para Android y su herramienta Binder. Aquí dejo un ejemplo para que WhatsApp escriba en la externa, los programas, lo compartido por bluetooth y más cosas.


 

Al final me quedo con sabor agridulce. Por una parte usar un sistema Gnu/Linux me parece un gran acierto porque todo el sistema está a nuestros pies. Por otra parte Symbian se notaba que estaba muy maduro y encajaba perfectamente salvo porque se empezó a quedar atrás con los nuevos dispositivos.
Pienso que lo ideal sería intentar mezclar lo mejor de ambos mundos, aunque sea como crear un sistema nuevo (DroidSym). Sería un trabajo costoso pero me parece que los móviles han llegado para quedarse y se merecen un buen software para controlar tanta potencia.

ghugwa
(19-Octubre-2018)
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